Leyes Mordaza: ¿quién se lo puede permitir?

Artículo publicado orginalmente en Nueva Tribuna (26/03/2015)

Poco más se puede decir de lo que se ha dicho ya sobre las Leyes Mordaza (Reforma del Código Penal, Ley de Seguridad Ciudadana y Pacto Antiterroristas) que simple y llanamente legalizan la violación de los derechos humanos en nuestro país. Esto no lo digo yo, lo dicen juristas internacionales y lo dice la ONU. Pero por desgracia esto no va a cambiar nada, ya sabemos que el PP en materia de derechos le hace poco a ningún caso a la ONU (ya quedó claro con el informe que exigía un cambio en la política de la memoria histórica de la Guerra Civil y el Franquismo).

Presiones y recomendaciones internacionales aparte, lo que es innegable es que la mayoría absoluta del gobierno no sólo se ha asegurado de recortar nuestros derechos sociales, sino que se ha puesto como objetivo reducir nuestros derechos y libertades políticos y civiles. No es casual que esta estrategia de penalización de la movilización social, la protesta, la libertad de expresión e información tenga lugar 4 años después del 15M, sino que además va en paralelo a un repunte de la acción social frente a las consecuencias de la crisis, en la que mareas, plataformas ciudadanas y colectivos de todo tipo han articulado en la calle la indignación ciudadana.

Y es que, a quién se le ocurre que la gente salga a la calle a decir lo que piensa, y mucho menos a organizarse para la defensa de lo común. En qué cabeza cabe que se pueda permitir informar o denunciar abusos policiales. Y es que el PP, es ante todo un partido de orden. Hasta la crisis, el orden social estaba asegurado por la estabilidad económica que nos hacía estar entretenidos en casa, o en el centro comercial, disfrutando de lo que nos habían vendido, y nosotros habíamos comprado, como calidad de vida.

La represión y el miedo es lo único que les queda para evitar que la gente ponga en evidencia la perversión del sistema. Los poderes económicos, encubiertos y apoyados por el poder político, hacen negocio con los alimentos, energía, agua, salud, vivienda, educación, etc., y por nada del mundo van a dejar que se cuestione ese trasvase de riqueza desde la vida de las personas a la cuenta corriente de unos pocos.

En realidad, lo que ha conseguido la crisis es acelerar y catalizar muchas iniciativas personales y comunitarias de transformación, sacarlas a la calle y ponerlas en las portadas de los periódicos. Los valores y actitudes que mueven a la gente están en la antípodas de los principios que rigen nuestro sistema explotador de recursos y personas. No se pueden permitir que la opinión pública se ponga de su parte; no se pueden permitir que la ciudadanía se organice, denuncie, proteste; no se pueden permitir simple y llanamente que se les desmonte el chiringuito.

Porque, en realidad, se trata de eso de penalizar y reprimir todo aquello que impulsa la transformación social y económica desde abajo. Las Leyes Mordaza son sin duda un ataque inaceptable a nuestros derechos y libertades, pero también lo son a nuestra capacidad y a nuestro derecho a decidir como queremos que sean las cosas. Si ellos no pueden permitirse una sociedad organizada y activa, nosotros no podemos permitirnos no serlo.


 

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Rosa Martínez

Coportavoz de EQUO

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