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Davos, o la urgencia de una transición completa

Lo que desde Davos llaman la cuarta revolución industrial no es sino la aceleración de ciertas tendencias en el sistema productivo mundial que supone la destrucción de millones de puestos de trabajo. Lo que nos venden como un gran cambio que traerá riqueza, es más de lo mismo que incrementará la desigualdad.

En el momento político en el que nos encontramos, no podemos dejar de tener en cuenta el eje de transformación del modelo productivo y de consumo para conseguir esa transición tan necesaria hacia una sociedad más democrática, justa y sostenible.

Artículo publicado originalmente el eldiario.es 21/01/2016

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Davos-urgencia-transicion-completa_6_476012422.html

 

Imagen Patrick Chappatte

Hagamos que esto lo cambie todo

A una semana del inicio de la Cumbre del Clima de París, la sociedad sigue sin darse cuenta del poder transformador de la lucha contra el cambio climático. La acción climática es un potente catalizador que permitiría enfocar los recursos en los derechos, el empleo y la calidad de vida de todo el Planeta. Naomi Klein lo explica perfectamente en su último libro: «Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima»

Lo explico en este artículo originalmente publicado en el portal Eltiempohoy de Mediaset el 23/11/2015

http://www.eltiempohoy.es/latierra/desastres-naturales/Hagamos-cambie_0_2086875327.html

#SumarEnVerde

En EQUO tenemos la responsabilidad de que el cambio que estamos construyendo, también sume en verde. Esto debe ser una prioridad para #SumarAlCambio y tiene que estar encima de la mesa desde el inicio. Debemos, y así lo haremos, explicar y hacer pedagogía con el resto de fuerzas políticas que nos acompañarán en la aventura del cambio.

Cuándo hablamos de la necesidad de sumar a la confluencia las políticas verdes ¿a qué nos referimos exactamente? Pues principalmente a dos cuestiones: a introducir los límites del Planeta como una cuestión a tener en el diseño de nuestras políticas y el modelo de producción y consumo. La consecuencia de haber apostado por un crecimiento infinito en un planeta finito nos ha llevado en vivir en la actualidad una crisis ecológica que junto la crisis política, social y económica en parte de los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad.

La crisis ecológica se traduce en cuestiones claves para la humanidad que apenas están presentes en la agenda política internacional: el cambio climático, la seguridad y soberanía alimentaria, la escasez de recursos y materiales indispensables para nuestra economía o la destrucción continua e irreparable de la biodiversidad.

La lógica capitalista de trabajo-producción-consumo se basa en un sistema explotador de personas y recursos naturales, en el que el único objetivo es el beneficio de unos pocos. Las políticas neoliberales e hiperproductivistas de las últimas 3 décadas han agrandado las desigualdades sociales y han acelerado la crisis ecológica hasta un punto de no retorno: el futuro de la sociedad depende de nuestra capacidad y voluntad de transformar el modelo de producción y consumo.

Las llamadas “políticas verdes” son las únicas que plantean propuestas más allá, por ejemplo, de mejorar los derechos sociales, asegurar el reparto de riqueza o lograr una producción más limpia. Estos son objetivos irrenunciables, por supuesto, pero por sí solos no hacen sino contribuir a perpetuar las bases sobre las que se asientan las múltiples crisis y no aseguran ni el presente de una parte de la población, ni el futuro más inmediato de las generaciones más jóvenes.

¿En qué se concretan las propuestas verdes? En construir un modelo que, en entre otras cosas, se base en:

  • La reducción del consumo de energía y abandono los combustibles fósiles como fuente de energía principal;
  • Una producción más eficiente en recursos y energías, primando la calidad y la sostenibilidad, frente a la cantidad;
  • Un modelo de producción de alimentos basado en la proximidad, la seguridad alimentaria (pesticidas, antibióticos, transgénicos) y la convivencia con los hábitats y biodiversidad local;

En definitiva, debemos asegurarnos de que el cambio confluyente también suma en verde. Solo así lograremos la transformación que reclamamos, y necesitamos, desde la ciudadanía.

Carta a un joven capitalista español

sanjuangranonline599-363Querido Alberto, 

Te lo voy a decir sin rodeos; me esperaba otra cosa de tu autorretrato.

Llevas divinamente las dos horas sobre el escenario, conjugas con humor y maestría datos sobre nuestra historia con la historia de tu vida. Improvisas y conectas con el público, te ríes de tí mismo y de como has vivido tu vida (aunque algunas partes nos rechinan un poco a las feministas, pero bueno la sociedad en general nos rechina bastante). Has conseguido trasmitir la gran mentira de la transición a personas, que no lo vamos a negar, venían ya predispuestas y sobre la pista de lo que tenías que decir. Y aún y todo, creo que hemos salido un poco más conscientes de los hilos que maneja el gran capital con datos y referencias, que en mi caso desconocía.

Pero ya está, ahí se acaba todo. ¿Y ahora que nos hemos dado cuenta qué? ¿Qué podemos hacer cuando se nos ha caido la venda de los ojos y estamos en el fondo del precipicio? La presentación inicial es todo un alegato: Sé que vivo en una sociedad injusta hasta la crueldad. Y quiero que cambie. Pero no sé si estoy dispuesto a arriesgarme a perder en el intento todo lo que tengo. Pero en vez de mirar hacia adelante, el texto mira hacia atrás; y en vez de ahondar en el porqué hemos aceptado esta situación, nos describe lo que hay detrás de ella. Echo en falta autocrítica como sociedad, es fácil criticar a Francisco, a Juan Carlos y al gran capital (y así todo demasiado poco lo hacemos); pero hemos de asumir igualmente nuestra parte de responsabilidad en todo este tinglado.

Mirar para otro lado, nos convierte en las Ana y Cristina de turno, en las que por fe y amor a la clase media mantenemos nuestro modo de vida que alimenta y engorda el capitalismo. Un modo de vida, recordemos, que nos lo podemos pagar porque está subvencionado a fondo perdido y sin rendición de cuentas por el planeta, el trabajo semi-escalvo de millones de personas y por nuestra propia vida y salud, que nos la dejamos en el camino de conseguir algo que ni siquiera nos hace felices.

Entiéndeme, no reniego de la historia y de la memoria, son fundamentales, mucho más de lo que la gente cree para cambiar las cosas; pero no nos podemos quedar ahí. Las personas tenemos que crear nuestras propias alternativas para no hacer el juego a los bancos, a las eléctricas, a las grandes empresas, a Juan Carlos y a quien se empeñe en utilizarnos. No quiero ser injusta, sé que ya estás en ese camino. Teatro del barrio es un ejemplo más de como la sociedad se organiza y se autogestiona para dar respuesta a las necesidades que el capitalismo no está cubriendo, sino más bien impidiendo. Y creo que este es el mensaje que necesita ser trasmitido con más urgencia: hay alternativas, hay maneras de no entrar al juego del gran capital. Cambiar el voto no es suficiente, se puede y debemos vivir de otra manera.

Estás ayudando a crecer personalmente a muchas personas con la historia y la memoria; me encantaría que a continuación las ayudases a “decrecer” materialmente en un Autorretrato de un joven español en transición. Cuéntamos como ese capitalista va evolucionando hacia un modo de vida más de acuerdo con sus principios, analiza y ríete de tus propias contradicciones, explora alternativas y trasmite, como tú sabes hacerlo, que como ciudadano y consumidor tienes un poder del que aún no eres consciente, y que en realidad están aterrados de que algún día llegues a descubrirlo.

No creo que te falte inspiración para esta segunda etapa, hay ya mucha gente en este camino de transición, pero si quieres tener una visión sorprendente por la lejanía en el tiempo y por la vigencia de sus afirmaciones date una vuelta por Walden. Verás que el capitalismo lleva muchos, muchos años convenciéndonos de que necesitamos lo que es innecesario y además “es díficil demostrar que la ganancia de unos no son pérdidas para otros” (H.D. Thoreau)

Una joven en transición, con sus propias contradicciones

PD: Haz caso a los productores y no dejes de sonreir