Etiqueta -¿Qué sumamos?

#SumarAnimales

Si a algo estamos acostumbrados en EQUO es a oir cosas como “ahora no toca” o “eso no vende”, pero también una de “no te metas en jardines”. Será porque nuestras propuestas son un vergel en el desierto programático de nuestro sistema político. La defensa de la ecología, el feminismo, el decrecimiento, y sobre todo, los derechos de los animales ven cuestionada constantemente su prioridad o su conveniencia política en la sociedad, las políticas y las organizaciones. Incluso en aquellas que se dicen transformadoras.

Hay cuestiones que hay que abordar sí o sí, sin tener en cuenta un cálculo de rentabilidad política, electoral, mediática o de popularidad de tratar. La justicia social y ambiental, la igualdad o la ética no deben estar nunca supeditadas a ninguna otra circunstancia. Son un objetivo en sí mismas y han de ser los principios guías de toda acción política. Y en su caso, de la no acción política, porque el no actuar es también una forma de hacer política.

Y es lo que pasa con los derechos de los animales y su bienestar. Que la tradición, la inercia y la costumbre en la forma de hacer las cosas pesan más que los principios éticos, y no hay voluntad de modificar, corregir y erradicar prácticas anacrónicas que se han aceptado sin el menor sentido crítico. Establecer una nueva relación entre el ser humano y los otros seres vivos del Planeta, es una de las decisiones más transformadoras que existen y una de las menos consensuadas y/o valoradas, por pura inercia diría yo.

Y sin embargo acciones como prohibir festejos taurinos, desmercantilizar y descosificar los animales de compañía o regular la cría y sacrificio de los animales destinados a consumo humano deberían ser puntos ineludibles de los programas que aspiran a transformar la sociedad. Hagámoslo desde lo más profundo, desde los valores y actitudes más enraizadas: las de dominación, las de poder, las de desprecio por la vida. Sustituyámoslas por otros más constructivos como el respeto y la empatía.

Esto no está reñido con los grandes retos políticos, sociales, económicos y ecológicos, al contrario. Los valores que como sociedad nos marcan nuestra relación con los animales no son sino reflejo de los valores que definen las relaciones socio-económicas que nos han traído hasta aquí. Hasta la urgencia social y la crisis del sistema.

Lo tengo claro, hay que #SumarAnimales.

Lo único imposible es lo que no se imagina

Soy Rosa Martínez y quiero contarte que voy a ser Presidenta del Gobierno de España después de las elecciones generales de noviembre.

A lo mejor esto te sorprende. De hecho, muchos me han dicho que es imposible.

Esta es mi respuesta: lo único imposible es lo que no se imagina y no se intenta.

Yo me imagino un EQUO que sea relevante para #SumarAlCambio que vamos a conseguir con otras fuerzas y movimientos sociales. Que sea referente en la lucha por la sostenibilidad, la equidad y la democracia. Capaz de comunicar.

También me imagino un EQUO que escapa de la inercia para ir más allá. El reto que compartimos es grande y nuestras decisiones colectivas tendrán que ser valientes para estar a su altura.

Cuando pegaba carteles para la campaña de noviembre de 2011 como una afiliada más, me imaginaba que EQUO había llegado para quedarse. Y aquí estamos en primera línea del cambio en 2015.

Apuesto a que Mónica, Manuela o Ada un día se imaginaron que podrían ser presidentas o  alcaldesas de sus ciudades. Ellas han sido mujeres que lo intentaron, desde la humildad, y que ahora son ejemplos con los que podemos aprender.

Quiero invitarte a intentar conmigo lo que otros dan por imposible. Por eso te pido dos cosas: participa en las primarias de EQUO y, segundo, vota por mi candidatura para #SumarAlCambio.

Rosa Martínez
http://rosamartinez.org/

#SumarClima

Que no se nos olvide, enredados como estamos en esto del cambio, lo importante, lo urgente y lo necesario: #SumarClima. EQUO estará ahí para recordarlo en cada política, en cada gesto, en cada decisión.

El cambio climático lo es todo: economía, energía, movilidad, infraestructuras, agricultura, biodiversidad; pero también equidad, migración, derechos humanos, salud, educación. Hacer política sin tener en cuenta el cambio climático es la mayor irresponsabilidad de nuestra clase dirigente, hacerlo el mayor reto al que nos enfrentamos las fuerzas transformadoras.

Reducir nuestras emisiones de carbono pasa por cambiar nuestros estilos de vida, por supuesto, pero es imprescindible un plan global de acción interministerial que agrupe, coordine y trabaje conjuntamente todas las áreas en las que hay algo que decir sobre cambio climático.

Hay tres ejes sobre los que debemos trabajar y que son prioritarios para que la lucha contra el cambio climático sea efectiva:

1) Prioridad absoluta e inmediata: Cambiar el modelo energético, de uno basado en la barra libre de combustibles fósiles a otro basado en el ahorro, la eficiencia y las renovables (incluyendo también la movilidad).

2) Horizonte al que llegar caminando desde ya mismo: Pasar de un modelo productivista, especulativo, e intensivo en el uso de los recursos a otro que apueste por sectores bajos en consumo energético y materias primas, que genere tejido económico local y que priorice la satisfacción de las necesidades socioambientales de la mayoría.

3) Urgencia democrática y ética: Terminar con las puertas giratorias y la corrupción, es decir, con la connivencia y los conflictos de intereses entre élites políticas y económicas que sólo benefician a una minoría pudiente.

Pero con independencia de las acciones políticas, hay una prioridad que debemos abordar: la concienciación, la educación y el conocimiento de lo que hablamos. Predicaremos en el desierto si no somos capaces de involucrar a la sociedad en esta lucha. Tenemos que conseguir que sientan la importancia de frenar el cambio climático y destacar que su vida presente y futura mejorará considerablemente.

Y este es siempre el triple reto de toda política: actuar, convencer e involucrar. Y respecto al cambio climático la clase política no está haciendo ninguna de las tres cosas.

#SumarLGTBI+

En este día dedicado a #SumarIgualdad, no me quiero olvidar de hacer una reflexión sobre el colectivo LGTBI+. La igualdad real debe llegar a todos y cada uno de los puntos de nuestra sociedad, sin excusas. En un tiempo de democracia más participativa y representativa, no escuchar la voz de colectivos reprimidos por la sociedad es dejar nuestra tarea incompleta. No podemos permitirnos la invisibilización y la falta de reconocimiento de las personas con diversidad identitaria por sexo, orientación sexual e identidad de género.

Y, además, desde esta reflexión, quisiera llamar la atención sobre el machismo que reprime con mayor dureza si cabe a las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales. Debemos alzar la voz para defender la igualdad y el respeto contra la vulneración de sus derechos, de su identidad y de su integridad. La discriminación LGTBI+fóbica y la vulneración de los derechos humanos, no pueden contemplarse en una sociedad en la que debemos tratarnos como iguales.

A día de hoy nuestra sociedad tiene tres retos principales para asegurar, consolidar y proteger los derechos LGTBI+, para #SumarIgualdad en definitiva:

  • Potenciar una ley estatal contra la LGTBI+fobia que evite que los constantes delitos de odio por LGTBI+fobia, delito de odio más denunciado en 2014 según las estadísticas oficiales, queden impunes.
  • Exigir más compromiso en la prevención de ETS como es el VIH, siempre desde la educación y el respeto sin la estigmatización de la persona seropositiva.
  • Abordar de manera prioritaria el respeto a la diversidad en la educación. El odio y la vergüenza no son genéticos, se aprenden. Hay que afrontar, visibilizar y atajar el acoso escolar a jóvenes LGTBI+.

Quiero sigamos trabajando y participando de la mano con las asociaciones LGTBI+, tenemos mucho que aprender de su lucha: para #SumarLGTBI debemos incorporar el conocimiento, el trabajo y la experiencia de los colectivos que llevan tiempo trabajando para construir una sociedad diversa y respetuosa.

#SumarMujeres

Junto con el éxito de las confluencias, la segunda idea que más se repite en todos los análisis de las pasadas elecciones municipales y autonómicas es el papel de las mujeres, el protagonismo y liderazgo de grandes vencedoras como Manuela y Ada.

Los medios suelen fijarse siempre en figuras singulares, pero es de justicia reconocer el papel silencioso de muchas mujeres en los procesos de consenso. Las candidaturas ciudadanas articuladas de manera horizontal, transparente, en definitiva, con nuevos métodos de participación, han servido para que muchas mujeres dieran el paso hacia la política desde el activismo social.

Esto ya es un gran paso, pero no es suficiente. Es imprescindible que la creciente participación se traduzca en un mayor peso político de las mujeres. Necesitamos más voces de mujeres en el escenario público, que sean escuchadas, consideradas y respetadas por su criterio y su peso político.

Además del incremento cuantitativo y la consolidación de liderazgos femeninos, este proceso de feminización de las instituciones debe suponer un nuevo tiempo para la política que esperamos más participativa, más amable, más valiente, centrada en la vida porque:

  • Es una cuestión de democracia que la mitad de población esté proporcionalmente representada en los ámbitos de decisión.
  • Es urgente priorizar políticas feministas que aborden las estructuras que perpetúan a las mujeres como ciudadanas de segunda: más pobreza, menos poder, más violencia, menos derechos en definitiva
  • Porque mujeres llaman a mujeres, y los modelos y referentes son claves para animar a las mujeres a la participación y a que se perciba el espacio político como propio.

Es por tanto imprescindible #SumarMujeres al cambio, no como meras acompañantes en las listas, sino como actrices principales y caras visibles de la confluencia. Si aspiramos a romper la inercia de las políticas hechas de espalda a la ciudadanía, aspiremos a romper la inercia de que la política es cosa de hombres.

#SumarFuturo

La crisis y las medidas de austeridad han hecho mucho daño, especialmente en nuestro país. El aumento de la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la deuda ha afectado a millones de personas, pero han sido los grupos más vulnerables los que han pagado y siguen pagando la peor cara de la crisis y sus consecuencias. Y uno de los más golpeados es el de las y los jóvenes.

Las cifras de desempleo juvenil en nuestro país causan incredulidad en el resto de Europa: después de siete años desde el comienzo de la crisis, uno de cada dos jóvenes que buscan empleo activamente en nuestro país todavía no puede encontrarlo. No pueden encontrarlo, porque no lo hay: porque nos hacen falta estrategias de creación de empleo en sectores de innovación y futuro como son los sectores verdes. Sectores que podrían poner fin al exilio económico de nuestra juventud mejor formada, pero también al drama que cientos de miles de personas de menos de treinta y cinco años están viviendo hoy en nuestro país: sin trabajo, sin medios para estudiar y sin futuro en el horizonte. Hacen falta respuestas, y solo llegan buenas intenciones, que se están probando insuficientes.

Está claro que esas respuestas no vendrán solas y que necesitamos estructuras que permitan a las personas jóvenes participar, llevar a los ámbitos de decisión los problemas y ser parte activa en el diseño de las soluciones. El número de candidatas y candidatos jóvenes en las elecciones del pasado mayo ha sido un excelente indicador de que hay cosas que se mueven en política. Pero todavía nos falta camino por recorrer. Siguen faltando mecanismos que aseguren la igualdad de oportunidades, la independencia y la capacidad de elección de la juventud, para estudiar, emanciparse, trabajar, y vivir una vida digna e independiente. Que aseguren que no son, ni se convertirán jamás, en una generación perdida.

En EQUO, nuestro compromiso por la juventud ha sido hasta ahora un de nuestros pilares, y lo seguirá siendo. No podemos hablar de cambio sin jóvenes. Por eso quiero que hagamos una campaña en las generales para #SumarJuventud, para #SumarFuturo.