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Del silencio atronador al discurso vacío: el PNV y los presupuestos de Rajoy

Tras la publicación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado el PNV guardó un silencio atronador durante una semana. Su primera valoración fue un discurso vacío sobre la situación catalana y el 155. Junto con Nagua Alba escribimos este artículo intentando explicar que hay detrás de la posición aparentemente distante del PNV y su negativa a valorar políticamente los Presupuestos que finalmente aprobaría.

Artículo publicado originalmente en Diario Público el 08/04/2018

http://blogs.publico.es/dominiopublico/25500/atronador-silencio-discurso-vacio-pnv-presupuestos-rajoy/

Fotografía EFE

Girauta en Gernika

El diputado de Ciudadanos Juan Carlos Girauta interpeló al gobierno durante la sesión de control a la viceprsidenta del gobierno sobre el debate de autogobierno en el Parlamento Vasco. En la intervención se identificó al PNV con el concierto económico y el autogobierno, ambos patrimonio de toda la sociedad vasca y no de un partido político. Junto con Nagua Alba y Eduardo Maura, escribimos este artículo originalmente publicado NAIZ el 19/02/2018:

https://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/girauta-en-gernika 

 

Fotografía: Imagen de la noticia de EITB sobre la intervención de Girauta (http://www.eitb.eus/es/noticias/politica/detalle/5401855/santamaria-dice-cs-su-posicion-autodeterminacion-no-ha-variado/)

Euskadi suspende en los retos del siglo XXI

“Euskadi suspende estrepitosamente, no solo respecto a Europa, sino también respecto a la media del estado, en la lucha contra el cambio climático, transición energética y restaurar el equilibrio de los ciclos vitales”.

“Un proyecto para Euskadi del siglo XXI debe aspirar a liderar, y no simplemente acompañar, los procesos económicos, energéticos y sociales que la lucha contra el cambio climático están poniendo en marcha en todo el mundo. Tenemos la capacidad económica, los recursos, el capital humano, y sobre todo la conciencia ciudadana adecuada para ser referente mundial. Solo nos falta la visión y la voluntad política de poner nuestro esfuerzo colectivo en esta tarea.”

Rosa Martínez

 

Artículo publicado originalmente en El Diario.es Norte el 17/01/2018:

Leer completo aquí Euskadi suspende en los retos del siglo XXI 

Política industrial: acompañar no es liderar

Otra vez Sestao, otra vez Margen Izquierda. De nuevo la crisis industrial, esta vez el futuro de La Naval, nos lleva a la comarca de Bizkaia, que junto con Encartaciones, más ha sufrido, está sufriendo y sufrirá la inacción del Gobierno Vasco en política industrial. Es inevitable la sensación de déjà vu. No hace ni año y medio que Sestao contenía la respiración por el futuro de la ACB y aquí estamos de nuevo ante el posible cierre de un símbolo de la industria de Bizkaia, que de confirmarse supondría un nuevo golpe al empleo, el bienestar y el futuro de Ezkerraldea.

Es difícil no encontrar analogías entre las dos historias: grandes empresas públicas, banderas de la industrialización de la Margen Izquierda, en sectores que sufrieron salvajemente la reconversión industrial de los 80 y que han acabado en manos privadas. Sin embargo, y aunque ambas empresas tienen hoy futuro en sectores de gran relevancia internacional, la mala gestión y la ausencia de una política industrial a largo plazo ponen en peligro un número alarmante de empleos en Sestao, y por extensión en toda la comarca.

La situación de La Naval no es un caso aislado, de confirmarse los peores escenarios para el astillero y la papelera CEL, tal y como ha ocurrido con General Electric, podríamos terminar el año con la destrucción de alrededor de 2.000 empleos industriales en Bizkaia; a los que habría que sumar los de CNA Fagor y Xey en Gipuzkoa (otros 350 más) ¿No deberíamos empezar ya a hablar abiertamente de crisis de la industria tradicional vasca?

El primer paso para solucionar un problema es reconocerlo, y el Gobierno Vasco no parece dispuesto a admitir que hay factores estructurales y malas prácticas que llevan años destruyendo nuestro tejido industrial. La consecuencia de esta ceguera es una política industrial errática, sin fondo ni proyecto que se limita, tal y como ha declarado el lehendakari Urkullu, a “acompañar” a las empresas en situaciones de crisis hasta que desaparecen.

Un gobierno responsable y con sentido de país no puede reaccionar únicamente cuando las empresas tienen problemas graves. El papel de las instituciones, al menos tal y como lo entendemos desde Elkarrekin Podemos, es el de conseguir que la política industrial contribuya a modernizar el tejido industrial existente, y de este modo, a mejorar la calidad de vida de las personas que viven de él.

Esto pasa por adoptar un papel de liderazgo para asegurar que la industria vasca se transforma a la misma velocidad que los sectores en los que trabaja; y es capaz de anticiparse a las amenazas que se avecinan. Sirva como ejemplo la crisis del acero del año pasado, esa que redujo la plantilla y la actividad de la ACB y se llevó por delante la planta de Arcelor Mittal en Zumárraga. A pesar de algunas medidas anti-dumping que la Unión Europea ha impuesto a ciertos productos chinos, algunos de los factores estructurales de la crisis siguen ahí tales como la sobrecapacidad productiva mundial o la falta de inversión en nuevas tecnologías y eficiencia energética. ¿Qué ha hecho el Gobierno Vasco desde entonces? ¿Ha hablado con las acerías vascas para conocer sus necesidades? ¿Ha abierto alguna línea de apoyo a la modernización del sector, la reducción de emisiones o la fabricación de productos de mayor valor añadido?

Este es el tipo de política industrial que hacen los gobiernos responsables. La que pone las bases para un desarrollo económico que asegure el empleo y cree riqueza económica, social y ambiental en el nuevo contexto productivo del siglo XXI, marcado por la digitalización de la maquinaria, las nuevas formas de organizar la producción y el uso de energías no contaminantes (la llamada descarbonización).

La política industrial no son grandes conceptos que envuelven estrategias que nos vienen dadas, ni tampoco es incrementar el poder de las élites económicas: es trabajar codo con codo con las empresas para ver cómo su futuro puede asegurarse en las cambiantes necesidades económicas y productivas mundiales. Las estrategias, los objetivos, los planes de un gobierno solo son creíbles si están anclados en el territorio y responden a los contextos de sectores, comarcas y empresas concretas para mantener los empleos en el medio y largo plazo.

La situación de emergencia de la industria vasca tradicional, confirma la necesidad de un pleno monográfico sobre el tema, tal y como planteó Elkarrekin Podemos el pasado mes de julio. Reconozcamos el fracaso de la política industrial del PNV y del PSE y busquemos medidas sólidas, coherentes y consensuadas en defensa de nuestro tejido industrial, manteniendo los empleos que existen y creando nuevos. Acompañar no es liderar, y lo que necesita nuestra industria es un liderazgo público que ponga estrategias y leyes al servicio de la economía real y de las personas viven de ella. Porque el futuro no es tal, si se olvida de la gente y de los pueblos que ha dado su vida por construir el presente que hoy disfrutamos.

Por esta paz (fiscal), un avemaría

Artículo escrito con Nagua Alba, Secretaria General de Podemos Euskadi y diputada por Gipuzkoa, publicado originalmente en la edición impresa de El Correo el 12/10/2017

La foto de esta semana ha sido sin duda la del PNV apoyando junto a Ciudadanos los presupuestos de un gobierno ahogado por la corrupción: Mariano Rajoy llamado como testigo en el caso Gürtel, dos ministros que interceden y apoyan a imputados por corrupción y una intervención constante en el Ministerio Fiscal. Puede que esto sea la gota que colma el vaso, o es que ya no es vaso sino un pantano; el caso es que apoyar a este gobierno en nombre de la estabilidad, de la economía o de la agenda vasca significa amparar la corrupción como forma de gobierno, y ampararla dentro del propio Gobierno.

Más allá de las razones éticas y de moral política para no apoyar los presupuestos del Partido Popular, están las razones de política económica y social, que son las que fundamentan nuestra enmienda a la totalidad y nuestros presupuestos alternativos para otro proyecto de país. Los Presupuestos Generales del Estado son uno de los pilares fundamentales sobre los que un Gobierno diseña sus políticas, y éstos son un claro reflejo del modelo socioeconómico por el que apuesta el Partido Popular: un recorte de 5.000 millones de euros respecto a los de 2016, y la consolidación de los recortes y la austeridad de los últimos años. Quien decida apoyar estos presupuestos, sea cual sea la contrapartida, será cómplice de las consecuencias que tendrán sobre las personas y la economía.
Y lo que el Partido Popular ha ofrecido como moneda de cambio para este apoyo es algo que a Euskadi le corresponde por derecho y que en un contexto de normalidad democrática no entraría en una negociación entre partidos sino sería parte de las relaciones institucionales.

El PNV se ha comportado como un mercenario del cupo. Ha decidido entrar en el mercadeo de derechos planteado por el Partido Popular: nos hace renunciar a nuestros derechos (apoyando los recortes) y la dignidad política (apoyando un gobierno corrupto), para conseguir algo que nos corresponde legalmente. Este acuerdo, legitima la subalternidad de Euskadi en cuanto a la negociación del cupo, y reconoce que esta ha de darse de manera excepcional como pago a favores políticos coyunturales de muy dudoso beneficio para Euskadi.

No podemos ignorar que la bajísima revalorización de las pensiones y las prestaciones por desempleo incluidas en los presupuestos afectarán al poder adquisitivo de miles de personas en Euskadi. O que las empresas innovadoras y centros de investigación vascos seguirán sufriendo los escandalosos recortes en I+D+i. Sin olvidar tampoco la incoherencia de que mientras se reivindica la desmilitarización de Euskadi se apoye una subida del presupuesto de Defensa del 32%, o que la recuperación de la memoria histórica, una constante en el discurso del PNV, recibirá 0 euros.

No nos engañemos, en estos presupuestos está mucho más en juego que poner al día el cupo o terminar el TAV a toda carrera; se está decidiendo el marco sobre el que hacer política en los próximos años. Y la decisión del PNV implica 1) legitimar que la negociación del cupo no es un derecho de Euskadi, sino una recompensa por los servicios prestados de un partido político; 2) dar aire a un gobierno cuyo partido ha institucionalizado la corrupción como forma de gestión de lo público; y 3) avalar la posición política de priorizar la reducción urgente del déficit frente a cualquier otra cosa, que profundiza la brecha social y momifica nuestra economía.
Y sin embargo, hay otra variable de la que apenas estamos hablando: más allá de los presupuestos, ¿qué otras cosas tendrá que apoyar el PNV para asegurar el cumplimiento del acuerdo? Cojamos el ejemplo de Ciudadanos, atado de pies y manos por su acuerdo de investidura tiene que renunciar a algunos de sus puntos esenciales (corrupción, derogación del impuesto al sol) para mantener el todo. Es una irresponsabilidad hacer depender el autogobierno y de la debilidad o fortaleza del gobierno de turno, y no de unas relaciones institucionales normalizadas.
Pero así todo el acuerdo no le parece mal negocio al PNV, y hace suyo ese dicho de que “por esta paz (fiscal) un avemaría”. Será que a algunas de las personas que representamos a Euskadi en el Congreso tenemos otro concepto de lo que es bueno y sobre todo otro concepto de responsabilidad: el de construir una alternativa que no nos obligue a elegir entre cupo o derechos.