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Entrevista Revista Mirall: feminismo, ecología y derechos de los animales

Inés Morales y Paola Aragón de la revista Mirall me hicieron esta entrevista fuera de las líneas de actualidad política en la que reflexionamos sobre el feminismo, la ecología, el derecho de los animales y su posición en la política. Publicada el 16/02/2018

Rosa Martínez (Equo): “No nos sirve vivir en un mundo más ecológico si las mujeres seguimos en desigualdad”

La ecología política en el centro del cambio local

Dos años después de las candidaturas municipalistas de confluencia y a dos años de las próximas elecciones municipales se empieza a abrir un debate sobre lo que se ha conseguido y lo que se aspira a conseguir en 2019. Desde la experiencia de Ganemos Córdoba, junto con Alberto de los Ríos, escribimos este artículo para la reflexión y el debate sobre el papel de las políticas verdes en el cambio local, publicado originalmente en CTXT (22/03/2017)

http://ctxt.es/es/20170322/Firmas/11749/Ganemos-Cordoba-ecologia.htm

No es un problema solo madrileño

El pasado mes de diciembre la calidad del aire y la contaminación estuvieron presentes en el debate político. Madrid activó por primera vez la fase 3 del protocolo de contaminación y Gijón sufrió de nuevo una nube negra que alertó a la población, preocupada por los recurrentes episodios en los que la zona oeste de la ciudad se cubre polvo negro de procedencia desconocida. De igual manera, el Defensor del Pueblo inició una actuación de oficio ante 14 municipios españoles para conocer las medidas que contemplan para atajar la contaminación atmosférica urbana. ¿De quién es responsabilidad la calidad del aire en España?

Artículo publicado en Infolibre el 29/12/2016 http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/12/30/no_solo_problema_madrileno_59270_1023.html

 

Imagen: EFE

#SumarBuenVivir

Quiero que desde EQUO también hagamos una campaña para #SumarBuenVivir al cambio. Para lograr la transformación que queremos es imprescindible poner la ética en el centro de nuestras acciones: el respeto y cuidado de la vida debe ser el objetivo de la sociedad, no la economía. La lógica del PIB debe dejar paso a la lógica de la libertad, la igualdad, la equidad y la solidaridad. Inevitablemente necesitamos construir, de forma democrática, sociedades democráticas que recuperen lo público, lo universal y lo gratuito.

¿Qué quiero decir exactamente cuando hablo de Buen Vivir?
Buen Vivir quiere decir derechos humanos, apoyados y ampliados con garantías sociales, económicas, ambientales. La base y objetivo de toda acción política deben ser los derechos, pero unos derechos y ampliados que incluyan la justicia social y también la ambiental. Esto incluiría la alimentación, el agua potable, la energía, la vivienda; un acceso universal y gratuito a la sanidad, educación y servicios sociales, el derecho a un medio ambiente sano, y a la cultura y el ocio, siempre desde el respeto a la diversidad.

Buen Vivir exige nuevo régimen económico: la primera premisa es que debe estar en armonía con la naturaleza, esto es respetar los límites del Planeta, teniendo como objetivo la dignidad humana y la calidad de vida de las personas. La apuesta es una economía social y solidaria con otros valores que la competencia y el beneficio económico, como por ejemplo la dimensión colectiva de las actividades económicas.

Por último, el Buen Vivir significa democracia, con una mayor participación y la promoción de las decisiones conjuntas y comunitarias, en detrimento de las minorías que hoy ejercen el poder: élites poĺíticas y económicas.

El Buen Vivir es por tanto lo opuesto a lo que nos ha traído aquí y es, sin duda, el horizonte al que nos debemos dirigir. Con ilusión. Con determinación.

#SumarBuenVivir para #SumarAlCambio

Más información sobre el Buen Vivir:
http://rosamartinez.org/el-buen-vivir-una-alternativa-al-capitalismo/

Nos acordamos del agua

Artículo publicado originalmente en Eldiario.es (19/04/2015) 

El pasado 3 de abril  Jose Luis Gallego escribía un artículo más que pertinente sobre la ausencia del agua en la agenda política. Argumentaba que más allá de la reinvindicación del acceso al agua como un derechos humano básico, nadie se acuerda del agua ni habla de ella como un bien imprescindible en el equilibro ecológico del planeta.

Estando muy de acuerdo con el planteamiento, no me resisto a hacer dos precisiones. La primera es que sí hay un partido político que defienda el agua y la incluya en su programa electoral; de hecho en el programa de las europeas de EQUO hay un punto específico sobre aplicación de la Directiva del Agua, algo que se ha incluido también en el  programa marco de las municipales de mayo 2015.

La segunda precisión es sobre la falsa dicotomía entre el derecho al agua de las personas y el agua de la naturaleza. Efectivamente, defender el acceso a un agua de calidad, con una gestión eficiente y transparente, sin tener en cuenta los condicionantes ecológicos del lugar donde viven esas personas es irresponsable. Eso comprometería seriamente el presente y el futuro del derecho que precisamente se quiere defender.

La separación ficticia entre sociedad y naturaleza está anclada en nuestra visión del mundo desde hace siglos. Aceptemos y reconozcamos que somos parte del medio ambiente, incluso las ciudades hormigonadas y asfaltadas en las que vivimos son naturaleza: tienen aire, se asientan sobre suelo y en ellas hay agua.

El agua efectivamente es imprescindible en nuestras vidas y nuestra sociedad. Y la gestión del agua debe ser algo transversal en todas y cada una de las políticas que se lleven a cabo desde las instituciones. Por ejemplo, la apuesta de modelo productivo que hagamos es clave para la sostenibilidad de nuestros recursos hídricos: la agricultura intensiva, la explotación de ciertos recursos energéticos (fracking o minería de uranio), la industria química o la siderurgia son sectores muy intensivos en agua o con procesos y residuos altamente contaminantes para el agua.

El agua que bebemos, el agua que defendemos como derecho humano, es el agua de la naturaleza: la de nuestros ríos, nuestros acuíferos, nuestros humedales, nuestros océanos, nuestra lluvia. No es posible garantizar ese derecho universal si no garantizamos el equilibrio y la calidad ecológica del agua que nos rodea.

Justicia social y justicia ambiental van de la mano. El buen vivir de las personas es precisamente eso: que todas las personas tengan sus necesidades básicas cubiertas, sus derechos garantizados, hoy y mañana en equilibrio con la naturaleza. En el siglo XXI hablar de derechos es hablar de ecología. Por eso nos acordamos del agua, porque como muchos otros derechos depende de políticas verdes para que efectivamente lo sea.

La ecología interesa. Reflexiones de la campaña en Andalucía

Durante más de una semana, desde Getafe a Almonte, pasando por Cartagena, Jaen, Motril, Córdoba, Mijas y Rota he hablado principalmente de economía, ecología y buen vivir. Con diferentes matices, enfoques, nivel de detalle y propuestas concretas, pero siempre con el foco puesto en la necesidad de transformar el modelo, el respeto a los límites del Planeta, los derechos de las personas y la necesaria contribución personal al proceso.

En este periplo, he tenido la oportunidad de trasmitir este mensaje tan EQUO a un público desconocedor de la ecología política, ni siquiera afin o interesado en las propuestas verdes. Personas que van a escuchar a Monedero, que quieren saber como los de abajo van a vencer a los de arriba, que quieren oir sobre el poder de la gente corriente, y en medio del fervor del “sí se puede” llega alguien que les dice: “Yo vengo a hablar de ecología”. Y resulta que funciona.

El silencio, la expectación, los asentimientos, los aplausos y sobre todo los comentarios tras las intervenciones me dicen que la ecología interesa, que el mensaje se entiende y que se ve necesaria e imprescindible en el cambio. Y esto es muy significativo, ya que contradice al menos en parte, algunas de las autolimitaciones y justificaciones que solemos invocar tratando de justificar la escasa penetración de nuestro mensaje en la opinión pública.

Creo que hay que empezar a ver los espacios de confluencia o de colaboración política, o como queramos llamar al trabajo conjunto con otros partidos y colectivos, como una ventana de oportunidad para hablar de nosotras y de nuestras propuestas. Si de algo ha servido la campaña andaluza ha sido para que cientos, si no miles de personas que jamás hubieran asistido a un acto de EQUO, hayan oido lo que proponemos para mejorar sus vidas. Y esto desde luego, ha sido gracias al esfuerzo de nuestras candidatas que se han recorrido los pueblos de sus respectivas provincias para asegurar la visibilidad de EQUO en los diferentes actos de campaña.

El impacto y el rendimiento de esto es obviamente difícil de medir objetivamente, pero para mí, llegar a gente a la que no solemos llegar, es una pieza importante de este rompecabezas que intentamos resolver día a día, ese de cómo hacemos llegar nuestro mensaje.

Llamadme ilusa si queréis, pero yo regalo ilusión. De la que me ha generado esta parte de mi experiencia en Andalucía. Para muestra un botón: Al salir del cierre de campaña de Dos Hermanas, se acercan dos mujeres a saludarme, habían estado en el acto de Mijas (el video que comparto) y una de ellas me dice con una palmada en la espalda: “Ojalá te sigan dejando hablar de ecología

Y si no nos dejan, habrá que hacerse hueco igual. ¿A que es para ilusionarse?